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Traducir los textos a nuestras propias palabras. Resumir


Esta expresión o parecidas las habréis escuchado seguro en diferentes momentos de vuestra vida, donde los profesores nos recomendaban que traducir lo que estudiamos a nuestras propias palabras es una manera mucho más sencilla de memorizar el material a estudiar. No les faltaba razón ya que convertir los conceptos técnicos en expresiones propias facilita que las memoricemos.

Evaluar nuestros resultados de estudio


Tan importante como es estudiar es saber evaluar los resultados que estamos obteniendo. Una forma muy pobre es hacerlo meramente con las notas obtenidas hasta ahora, ya que los factores que influyen de un examen a otro son muchos y muy volubles entre sí: cansancio, dificultad de la materia, cantidad de horas estudiadas, preguntas concretas del examen, conocimientos previos de la materia, interés personal...

La elaboración como técnica de estudio


Ya hemos aprendido que el repaso  no es la mejor técnica de estudio, pudiendo ser mejorada con la organización. Pero hay todavía una forma de mejorarlo todavía más con un nivel por encima dentro de las técnicas básicas mnemotécnicas: la elaboración. Es un sistema que utilizamos también de forma muy cotidiana en nuestro día a día, incluyendo los momentos de estudio, pero que puede mejorarse a base de práctica para sacarle todo el provecho posible.

Arrastrando los errores conceptuales en el estudio


Cuando estudiamos uno de los mayores peligros que corremos es el de mantener los errores que encontramos, a pesar de corregirlos en el momento e insistir con su repaso. Seguro que os habrá ocurrido en multitud de ocasiones: repasar una parte en particular del material y al hacerlo mentalmente confundir un dato en todas las ocasiones. Pasa mucho con fechas, autores y nombres de teorías, y repasarlos repitiéndonos continuamente la corrección, aunque intuitivamente nos parezca lo más adecuado, es la peor solución posible.

Como estudiar en Grupos de estudio: examinarse a uno mismo

Los grupos de estudio no suelen ser aprovechados al máximo en la mayoría de casos, reduciéndose a quedar en compañía para estudiar en la biblioteca. Aunque no es una mala práctica por el factor motivacional que aportan no dejan de ser incluso distractores en las épocas duras de trabajo, donde tenemos que estar concentrados exclusivamente en los libros y apuntes y no en las charlas y los descansos con ellos. Un buen grupo de estudio puede ser increíblemente eficaz para avanzar, mejorando en aspectos que no creíamos posible. 


La agenda de los detalles de estudio importantes. Truco para memorizar


Este es un pequeño truco muy utilizado por los estudiantes de oposiciones y exámenes a nivel estatal, donde suelen realizarse exámenes tipo test debido al volumen de material y el tiempo de examen, desproporcionado en muchas ocasiones. A pesar de ello mucha gente lo aplica también en la universidad e incluso en los institutos, principalmente cuando se busca una nota alta que solo se consigue teniendo todos los detalles a mano.

Estudiar en casa o en la biblioteca. Cómo estudiar


Aunque tengamos un hábito de estudio consolidado habrá momentos en los que obligatoriamente tendremos que estudiar a tiempo completo, como ocurre en los exámenes finales y en las pruebas de nivel de idiomas. Poder organizarla en condiciones nos ayudará a mejorar la calidad de nuestro estudio, evitando correr el peligro de confundir las horas sentados en una silla sin estudiar a fondo con las reales de provecho, siendo muy perjudicial al considerar que realmente estábamos preparados luego de recibir una mala evaluación.


Aprender a administrar nuestro tiempo de estudio.


Saber administrar nuestro tiempo correctamente nos hace mucho más eficaces para poder mantener un ritmo constante de estudio. No consiste exclusivamente en fijarnos una determinada cantidad de tiempo diaria en la que estudiaremos, hay que aprender a organizarlo de tal forma que se equilibre el tiempo invertido junto a la satisfacción obtenida por haber realizado un buen trabajo.

Es primordial comprender que tenemos que administrar tanto el tiempo de estudio como el tiempo libre. Si simplemente pensamos el tiempo de estudio nos encontraremos que muchas veces el tiempo libre no lo aprovechamos como deberíamos, sintiendo que no hemos descansado correctamente para poder rendir al máximo en los momentos en los que estudiamos. 



Para ello dividiremos el tiempo libre en dos categorías:

Actividades improvisadas: 


Jugar a la consola, leer, hacer deporte; cualquier hobby que tengamos que nos sirva para desconectar. 


Inactividad: 


Esos ratos en los que no hacemos expresamente nada planeado y vemos pasar los minutos. 


Con el tiempo libre organizado podremos eliminar la ansiedad que sentimos al no estar estudiando ni haciendo nada en especial. Sentir que lo tenemos bajo control eliminará completamente esta sensación al estar siguiendo nuestro propio esquema de trabajo. Es interesante contar también las salidas planeadas que tengamos de antemano dentro de este tiempo, restándolo al tiempo de inactividad para no perjudicar el de estudio.

Para poder planificar correctamente el tiempo de estudio debemos seguir tres premisas. Primero debe ser un tiempo realista. No sirve de nada que planifiquemos que estudiaremos varias horas a una actividad sencilla y muy pocas a una muy difícil. En segundo lugar tiene que ser proporcionado a las necesidades del momento y al tiempo disponible en total. Si planificamos un examen con muchos días de antelación podremos invertir un poco menos de tiempo diario, complementándolo con otros estudios y el tiempo libre disponible. 

En último lugar tendremos en cuenta que esté bien distribuido. Aquí debemos ser sinceros con nosotros mismos y comprobar cómo funcionamos mejor . Hay gente que es capaz de estudiar varias horas seguidas sin sentir cansancio o estrés, y otros que trabajan mejor con descansos cada determinados momentos de estudio. Lo fundamental es evitar desmoralizarnos por no estar cumpliendo un tiempo de estudio que no está objetivamente bien organizado.

Estructura y partes de un ensayo. Técnicas

Estructura del Ensayo. 



Introducción: 


Antecedentes del tema que se va a argumentar, redactado de forma sencilla y que permita al nuestro interlocutor hacerse una idea global de nuestro texto donde incluiremos el objetivo y la hipótesis.

En esta parte declaramos el tema del ensayo incluyendo los asuntos más relevantes como el lugar  y tiempo o las circunstancias más relevantes. 


Cuerpo y desarrollo:


Idea nuclear de nuestro texto, para expresar mejor su contenido podemos apoyarnos de documentos de ayuda como pueden ser materiales gráficos, ejemplos, métodos empleados y demás. 


La Argumentación:


En este punto, se presenta los criterios subjetivos y valorativos en los que apoyas tu argumentación o tesis. Puedes desarrollar los argumentos bajo subtemas de forma parecida como un esquema por niveles. Para darlos más relevancia puedes apoyarlos en citas de autor, imágenes o ejemplos.


El sumario o resumen: 


En él, el autor aporta un texto en el cual se describe brevemente la forma en la que se desarrolla el trabajo y cómo se subdivide. En este apartado no se añaden valoraciones subjetivas, debe ser concreto y conciso. 


La Conclusión: 


Consiste en escribir al final un resumen breve dónde haremos resaltar los puntos más importantes de nuestros argumentos y también las consecuencias de este razonamiento. 

Clases y tipos de ensayos. Técnicas

En un anterior artículo veíamos qué es un ensayo y cómo revisarlo una vez escrito. En este artículo, os vamos a describir las distintas clases y tipos de ensayos que actualmente existen y una breve descripción de cada uno para que tengas un idea global.


Como hacer un buen ensayo. Técnicas

¿Qué es un ensayo?


Se trata de un escribir sobre un tema en particular argumentado. Consta de una introducción, cuerpo o desarrollo, argumentación, sumario o resumen y conclusión final. 

Los ensayos analíticos tratan sobre un solo tema, el cual desgrana para dar una valoración sobre los puntos débiles o fuertes del texto analizado bajo una posición subjetiva.